Al tiempo que se ha ido
poblando el vacío
Al tiempo que retorna
cada eco encendido
de otoños y caminos ...De amores bendecidos.
Vacíos despoblados
de ecos que se han ido
y tiempos que se enredan
con ramas de indigencia
y amores desposeídos
Desposeídos amores
silentes asesinos
que escriben pergaminos
con penas suicidas
y palabras bermellón ...Ecos de almas que susurran al viento espasmos y olvidos
Olvidos y espasmos
flotando entre las brisas
sobre olas oceánicas
de soledades equívocas
Ecos de las almas ...de almas que, novicias que paren sus silencios y lloran sus caricias
Caricias que paren
rostros difusos
Almas confusas
que cruzan pantanos
Inventan océanos ...Tras los cuales ahogan el llanto de amores no nacidos Flores corales que arrastran los males en ecos prosaicos
Almas que, confusas buscando en las tinieblas se inventan unas luces: de estancias muy serenas
...Se cuelan por los rumbos de amores sempiternos segundos a segundos tormentos a tormentos
Dolores en que gimen su triste y cruel lamento caricias que se sanan con goces de aquel viento.
Voy volcando despertares sin preaviso ni protesta, sin paciencia ni alegría, sin más paz que mi fealdad; ya los sueños no son más que un ayer desvanecido; ya no creo en avatares, ni en promesas ni en silencios sólo creo en lo que veo y lo que veo no es real...
Voy cayendo en picada sin saber de dónde vengo, sin saber si lo que soy es tan sólo un sueño extraño, o es apenas el botín de un pirata del pasado, o es que acaso el bucanero es aliento del futuro un futuro que se ahoga al volcarse hacia el presente, un futuro apaciguado lacerado y oprimido, un futuro silencioso, casi mudo, derruido en contraste tan confuso que semeja al caos fractal.
Voy volcando pesadillas para goce de este mundo donde todo lo premiado es premiado por maldad, y los héroes son caudillos que desmiembran o verdugos que ejecutan sus sentencias sin cuartel y sin piedad.
Voy besando mis recuerdos sin saber si es que son míos o prestados o comprados o tomados al azar. Voy bebiendo de la vida lo poquito que me otorga y sediento voy llorando lo que nunca quise dar.
Y no queda más remedio que seguir la misma senda y cargando con el cuerpo que me sirve de prisión ir pagando los pecados que son míos y no son.
Con ese talle tan fino y ese vestido bermejo danza que danza tu sino ante mi asombro perplejo.
Con movimiento felino vuelas cual un azulejo regalándole tu trino a este servidor añejo.
Es que mi aire vespertino adorando está el reflejo de tu baile coralino. Puede que ya esté viejo, y en bajada va el destino arrastrando mi pellejo; pero ese ritmo nardino va rompiéndome el espejo.
Mujer de paso salino y pelágico entrecejo; perdóname el desatino de enamorarme reviejo de tu baile diamantino y de tu hermoso festejo.
Es tu mirada una góndola en que navegan sonrisas, es tu sonrisa un refugio para todos mis recuerdos, es tu recuerdo, caricia para mi piel salitrera y es en tu piel que yo quiero construir mi carretera.
Seré un sol de caravanas de pasiones almizcleras, paseándome gentilmente por todas tus avenidas y te dejaré todas mis vidas con el fulgor de un ocaso trajeado de alegre "acaso", vestido de fiel "quizás" y en un planeo eficaz te regalo un "para siempre" algo astuto y siempre audaz.
Las garras de la envidia volvieron a atacar, dos líricas golondrinas abandonan su nidal prefieren irse lejos a tener que tolerar abusos denigrantes y dejarse irrespetar.
Los colmillos de los juicios volvieron a triunfar y los inquisidores crueles quemaron a dos más, ah mundo disparate cuando has de contemplar sin rabias, sin envidias, a aquel que echó a volar hundiendo al que se supera nunca hay victoria real, la única victoria es librarse de ese mal que carcome nuestras mentes con recelos y soberbias.
El único camino al verdadero crecimiento es vencerse a sí mismos, los atajos de la envidia y la soberbia, los atajos del recelo y el desplante son calles ciegas, callejones sin más salida que el hundimiento del navío en que viajamos todos....
Por muchas piedras que le lances a aquél que vuela alto, jamás le superarás
Cabalgo entusiasmado galopando sobre vientos… Habiendo resistido los embates de canallas, he visto la caída de paredes y murallas tejiendo letanías entre cuitas y lamentos.
He visto tantos llantos, tantos gritos y tormentos pasearse forajidos bajo fuego de metrallas y luego resistir los asedios de atalayas usando catapultas, cañonazos y aspavientos.
He visto la embestida de dragones comodoros arrear sus llamaradas al umbral de la memoria sin más piedad que el hambre de desdenes y desplantes.
He visto ya el asedio de los persas y los moros barrer a los cristianos de los libros de la historia dejando en mí silencios y dolores trepidantes.
Hoy viajo serenado sobre brisas ondulantes: Crecido, madurado, tan solemne como vasto pues me ha fortalecido mi pasado tan nefasto.
Si quisieras tu actitud deponer; de poner la torta me encargaría yo así sería mía toda la culpa y tuya cualquier disculpa….
Tengo suerte de tenerte: detenerte ha sido fácil; fácil es el integral de la armonía si se deriva su filosofía y se calcula el límite de la dicha cuando la desdicha tiende a cero y el amor tiende a infinito.
Por eso, amor, destierra soledades entre mis brazos acá y ahora.
El oleaje se balancea, como cuna navegándose a sí misma en esta tórrida tarde tropical, entre lilas y rosados, entre púrpuras y escarlatas; y yo te espero en la orilla de un deseo continental y oceánico. Te imagino legendaria, bronceada y melindrosa, cadereando maliciosa sobre arenas diamantinas, en ese hilo dental que nada esconde, pequeña piececilla de tela que resalta e insinúa tu figura y tu belleza.
Ante tanta sensualidad, ¿qué podría hacer yo, además de atosigarme entre bisbiseos y palabras entrecortadas? Pero llegas tan vestida que no entiendo cómo no te sofocas bajo esta modorra bochornosa.
El oleaje se balancea bajo tu enagua de panal y de colmena, como arrullo de una luna que ha perdido sus esferas y te espía desde el agua, buscando; entre tus piernas, sus estrellas. Yo te observo en la distancia, deleitado con tu marcha seductora y elegante, tú te acercas dibujando muchos soles en tus labios.
Y qué bella es tu sonrisa de gaviotas y de perlas, y qué hermosa es tu mirada de delfines y centellas. Si me abrazas te prometo un arco iris de jazmines y caléndulas, si me besas te aseguro un tornado de caricias y de huellas..